jueves, 26 de agosto de 2010

La Radio "Nonagésimo Aniversario" Parte IV




Después de cuatro décadas, desde su creación...
LA RADIO CAMBIA
ANTES -JORGE FONTANA- DESPUES                               
 ALGUIEN QUE MODIFICÓ TODO LO CONOCIDO

Antes de la irrupción de este genio de la radiotelefonía, los programas que forjaron la rica historia, ocupaban los horarios nocturnos, a excepción de los tradicionales bailables de las tres emisoras cabeceras de sus respectivas cadenas, que en horarios vespertinos y los domingos al mediodía, hacían gala de sus programaciones, con la presentación de grandes espectáculos. Las mañanas sólo eran muy escuchadas por los programas musicales.


Tanto en lo artístico como en lo comercial, los horarios menos apetecidos por los anunciantes, eran los del segmento de 06,00 a 13,00 horas.
A excepción de los domingos, en que se vivía la gran fiesta del deporte, y fundamentalmente del automovilismo, ya que por las décadas del ´40 al ´70, las carreras de turismo carretera eran un símbolo autóctono en todo el territorio nacional, por lo cual la radio, no podía estar ausente con sus míticas transmisiones. Ésto era una constante en todas las radioemisoras, que conformaban sus programaciones matinales con música y algunos radioteatros (no los de mayor audiencia). Por ende la radio, que ya comenzaba a sentir la competencia con la televisión (aunque en sus comienzos sus emisiones se iniciaban al atardecer), necesitaba adaptarse a la nueva década, saliendo de aquel estilo anodino, solemne y falto de dinámica e información al instante, como lo imponía aquella generación innovadora de los años ´60.

Fue así como en 1960, a alguien muy talentoso y creativo le surge la idea de imponer un cambio substancial en los estilos y preconceptos hasta entonces esgrimidos en cuanta gerencia artística existiera. Un joven locutor que ya comenzaba a conocer las mieles del éxito, proyecta un nuevo tipo de programas, que salía de los moldes tradicionales a los que estaban acostumbrados quienes debían disponer el armado de los contenidos de las emisoras. El horario elegido por el flamante innovador era el menos codiciado: la mañana, en este caso la de RADIO EL MUNDO, a la que pertenecía. Quienes debieron aceptar el proyecto, siendo eruditos en la materia, lejos estaban de imaginar el significado que depararía aquél, no sólo por el nuevo suceso radial, sino porque acapararía un público que desde siempre estaba huérfano de algo diferente, en un horario tan clave para acompañar al ama de casa, al trabajador, al comerciante y para que los taxistas, que en plena expansión, lo forjen como su predilecta compañía.
Humor, móviles, primicias exclusivas en materia musical, risas de las locuaces locutoras, investigación, conexiones vía coaxil y satelite, y un equipo de profesionales avezados en cada temática, hicieron que cada mañana una voz clara, distinta y vendedora, definitivamente elaborara la bisagra de la radio en el país.
A manera de parlante ininterrumpido, quien transitara las calles de cualquier barrio, ciudad o pueblo -aún los más lejanos del país- invariablemente disfrutó de ese clásico que definitivamente impondría uno de los más grandes profesionales del micrófono que pudo haber creado LA RADIOFONÍA NACIONAL.
                                
                            EL FONTANA SHOW”
"EL PRIMER SHOW PERIODÍSTICO MUSICAL DE LA RADIOFONÍA NACIONAL", que durante casi dos décadas (1960-1974) ocupó el sitial de liderazgo en audiencia y por ende la atracción de grandes anunciantes.
Laboratorios ODOL, INDUSTRIAS KAISER ARGENTINA, TERRABUSSI, RANSER, Y.P.F., ESSO y cuanto producto debía ser correctamente impuesto en el mercado, era incorporado por las agencias de publicidad en el tandero que maravillosamente y adecuándose al estilo del programa, daba especial lucimiento a Rina Moran Y María Esther Vignola, en ocasiones reemplazadas por Leonor Ferrara y Lidya Saporitto

El  “FONTANA SHOW” se inició en LR1-RADIO EL MUNDO, donde brilló en su cartelera por 5 años. Luego, ante el inminente crecimiento de Radio Rivadavia, su director no dudó en llevar este éxito a la programación de su emisora. Crecía EL FONTANA SHOW y prosperaba RIVADAVIA.
Producto de ese vertiginoso e inédito avance artístico, periodístico, técnico y publicitario, el espacio comenzó a resultarle chico. Si bien el ciclo ampliaba su segmento horario (07,00 a 12,00) la maratónica realidad que imprimían los compromisos indicados, atribuía la imperiosa necesidad de excederse en el horario previsto para el cierre de cada una de sus emisiones. Comenzaba a la hora exacta y terminaba, en ocasiones, con 40 minutos de atraso. Esto, como es de suponer modificaba la estructura de la grilla de la emisora. ¡Si lo sabrá Antonio Carrizo!, que a diario debió postergar el inicio de su célebre ciclo, La vida y el Canto. El éxito era realmente extraordinario, sin precedentes en todo aspecto y el suceso lograba estas licencias. Como lo expreso en el párrafo anterior, la superación constante del Fontana Show, favorecía la estirpe y el caudal publicitario de la emisora.


Quizá uno de los puntales para capitalizar el éxito permanente del ciclo fue que su creador, director y conductor -Jorge Fontana-, amalgamó un excelente equipo humano y técnico, con innovaciones permanentes, cada día una novedad. Móviles en el lugar de los hechos, comunicaciones en vivo con los protagonistas del mundo en todas las áreas, premios noveles como los Dres. Cristian Barnard, Federico Leloir y el Arq. Adolfo Pérez Esquivel, deportistas como Guillermo Vilas, Carlos Monzón, y tantos otros, eventos como el alunizaje, transmisiones desde aviones en vuelo, y hasta la sensación de lo que sentía un jockey mientras corría un pura-sangre desde el Hipódromo de San Isidro, por mencionar algunos ejemplos. Por estos tiempos todo era absolutamente en vivo y al instante, todo era novedoso, y el público descubría cada hecho, cada situación con propio protagonismo. Para referirse a la ancestral denominación de equipo móvil, FONTANA incorporó el novedoso término de “MÓDULO DE COMUNICACIONES”, a cargo de eruditos profesionales, siempre instalados donde la actualidad lo requería. A las ya nombradas co-conductoras, se deben agregar nombres de fuste, como los de Juan José Lujambio, Faustino García, Julio Albano, Oscar Kuperman(reemplazado ocasionalmente por un joven  periodista que luego se convertiría en uno de los grandes relatores argentinos, Juan Carlos Morales)-desde Mar del Plata-, Roberto Demarco, Domingo Dinubila, Enrique Moltoni, Oscar Marquez y en el auge del turismo a la Costa Atlántica, un móvil a cargo de Enrique Sanpedro (capaz de investigar hasta el más mínimo detalle de todo cuanto ocurría en la vieja ruta 2), más un equipo de producción y de libretistas compuesto, entre otros, por Guinzburg, Abrevaya, Castello, Bedrune y Salas.
No sólo es destacable el contenido de este espectáculo radial, sino su formato ágil, dinámico, locuaz, instantáneo, y donde el producto comercial era parte del mismo, sin estar insertado en las clásicas y anodinas tandas comerciales, que dicho sea de paso, aún hoy, en la gran mayoría de los programas se recurre al ya vetusto latiguillo “... y ahora vamos a la tanda”.
Como podrá observar el lector, a pesar de lo escueto de este relato, bien puede apreciarse el significado que le atañe a este novedoso ciclo, que desde su aparición en la vieja Radio El Mundo, marcó un hito que jamás podrá ser igualado ni olvidado.
Como epílogo de esta evocación, con seguridad” afirmo, que la radio del país se divide en tres épocas: antes, durante y después del FONTANA SHOW.

En esta semana, donde se celebra un nuevo aniversario de la radiofonía nacional, ES DE ESTRICTO RIGOR, EVOCAR EN VIDA A JORGE CACHO FONTANA. El hombre, que con solo su ciclo primario,  Reinventó la radio. 
Lastima que ese invento, con los años, se desvirtuara a tal extremo, que hoy nuestro maravilloso medio, es mancillado por inescrupulosos advenedizos, que vaya a saber porque extraña razón, ocupan los  horarios centrales de los medios. 
Pero, es entendible. Hoy la radio la destruyen, licenciados en comunicaciones, locutores  egresados de ampulosos institutos terciarios  y señoritas vendedoras de placer. ¿Se nota la diferencia?


¿Nunca pasará por la mentes de los pobres radiodifusores argentinos, convocar a Fontana para generar otra refundación? Quizá no como conductor, pero si, como generador de contenidos de calidad.